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El domingo por la noche se murió una de las octodonas que había(mos) estado entrenando desde hace muchos, muchos tiempos para el Radial Maze. Fue raro. El entrenamiento tenía lugar por las mañanas, y ese día no se comportó de forma distinta: hizo buenos tiempos, cometió pocos errores… Lo que cabe esperar de un animal entrenado, vamos. Sin embargo, cuando volví por la tarde para empezar la privación de sueño, la encontré fatal. No tenía tono muscular (lo cuál me llamó la atención, porque se trataba de Escapista, la octodona que más veces se ha escapado de la caja y más veces intentaba huir de cualquier sitio en el que la metíamos), respiraba con mucha dificultad (aunque con un ritmo normal), y estaba muy, muy fría.
En el protocolo de Radial se utiliza un reforzador, que se sitúa al extremo de cada brazo. Normalmente, estos reforzadores suelen contener un alto porcentaje de azúcar o grasa, para que resulte muy apetitoso (imagínate cómo reaccionarías ante un trozo de chocolate si todos los días te dan, digamos, cartón para comer). Dado que una de las patología que desarrollan los octodones es diabetes, la utilización de ese tipo de reforzador se elimina directamente de la ecuación. Por ese motivo, les restringimos la cantidad diaria de alimento que les damos normalmente y forzamos que un trozo de esa misma comida actúe como refuerzo.
Os cuento este rollo porque la octodona estaba tan mal que no podía ni roer. Le mojé los pellets con agua, para ablandarlos y ponérselo más fácil, pero ni así. Intenté que entrara en calor, pero nada. Al final, tuve que irme con la caja corriendo a las urgencias del Hospital Veterinario. Allí, una chica muy maja me dijo que ella de eso no sabía; que me tendría que cobrar 100 € por la consulta, «porque al tratarse de un animal exótico hemos de llamar al especialista, que venga, etc». Un octodon nos cuesta 90€ aprox. Así que confié en la Fuerza, le di los máximos cuidados que supe y esperé que mejorara. Como el chiste, no mejodó. Se me murió en las manos, congelada y con rigor mortis; sin saber por qué demonios se había puesto mala.
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Como dice El Chojin: «Tía, mira que eres rara, eh?»
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Al día siguiente tampoco lo pude averiguar, ya que la veterinaria está de baja (ese es un problema gordo de aquí, que sólo hay UNA veterinaria. Increíble, pero ese es otro tema). El caso es que fue una putada bien gorda, porque el lunes teníamos el test. ¿Sabéis lo que jode estar entrenando a un animal durante tantos días para que se te muera la víspera del test? Os lo digo: muchísimo. Jode muchísimo.
Además, me dio mucha pena =( .
Espero que no se muera ninguna más. Al menos, que no se enferme de forma súbita y no haya manera de enterarse de por qué se ha visto afectada. Porque las 8 bichas que entrenamos han tenido exactamente la misma cantidad de comida, la misma exposición a los mismos ambientes durante las mismas horas todos los días. ¿Por qué una sí y las otras no? Es más, ¿cómo puede ser que estén perfectamente todas y, en menos de 12 horas, una se ponga tan yodida que se muera? Siendo desaprensivo, si tenía que morirse, podría haber esperado 1 día. Pero son cosas que no se pueden controlar.
Al menos las de hoy están perfectamente. Aunque vete tú a saber.
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5 respuestas
Tío, yo no sé si es tu pasión y dedicación por la investigación, por conocer un poquito más cada día a los octodones, o yo que sé qué… pero me ha dado pena hasta a mí.
Espero que tengas suerte con el resto de bichos y bichas.
And now, for the fun part… ¿Cómo coj**** reconoces a los octodones? ¿Qué otros nombres les has puesto? 😀
Son 8. Se llaman Skinnytail (guess why XD), Boba (porque es con diferencia la que peor ejecuta las tareas) Coqueta (porque hace un montón de acicalamientos), Quejica (obviamente, porque se queja mucho :P), Saltarina (porque camina casi más a dos patas que a cuatro), Escapista (R.I.P.; porque siempre intentaba escapar en cuanto tenía oportunidad), Maniática (¡MUY LOCA! Por hacer honor a su nombre luego tuvo que sustituir por Cleverina, la más lista de la clase) y Escandalosa (porque NO CALLA =S)
Pobre animalico y qué pena que te se fastidiara el test a ese punto! que gracia los nombres! menos mal que trabajo con muchos ratones y no puedo ponerles nombre (bueno podría considerarse «el uno de la caja 3» un nombre???) porque sería crear un «vínculo» no necesario para mí.
Suerte en tus experimentos! y estamos en contacto! muaks 😉
Pues, créeme que yo se lo que sientes, y por partida doble o triple. En cuanto a los 100 euros que te quería cobrar la del Hospital, ¡vaya pringada! Recuérdame que te de el número del veterinario experto en animales exóticos, aunque lo suyo son más bien papagayos, octodones no ha visto muchos…Se llama Ramón Almela. Ahora te lo mando por «la red social» jajaja.
Ánimo que joder, jode, pero hay otros animales que te necesitan 🙂
Gracias doctor Ros. Tomo nota! 😉