El cerebro aburrido

En la entrada anterior hablamos un poco de lo que es el aburrimiento. Ahora le toca el turno al cerebro.

En realidad, dedicar entradas distintas a qué es el aburrimiento y a cómo se comporta el cerebro durante el aburrimiento es una estrategia burda de obtener visitas. Al final, la actividad del cerebro determina el fenómeno, así que no tiene mucho sentido hablar del aburrimiento y del cerebero aburrido como dos problemáticas distintas. No obstante, en esta entrega trataré con más detalle qué ocurre en el cerebro cuando se producen esos procesos que definen el aburrimiento (afecto negativo y bajo arousal).

Bored of Reddit open new tab of reddit - Scumbag Brain - quickmeme

Para este tema, creo que es importante presentar a la red neuronal por defecto (o Default Mode Network; DMN, como se conoce en inglés). Este concepto hace referencia al estado del cerebro en reposo. O, mejor dicho, al estado del cerebro cuando no está inmerso de forma activa en una tarea concreta. La importancia de esta red queda patente al resaltar que la actividad cerebral registrada en distintas pruebas de neuroimagen, que aparece tan espectacular, con tantos colores, representa un aumento de entre el 5 y el 10% sobre la actividad basal (en reposo) de este órgano. Dicho de otro modo: la diferencia entre tu cerebro en reposo y tu cerebro a full throtle es como mucho, del 10%.

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Frikipunto si pillas la referencia.

Las estructuras que forman esta red por defecto son varias. Las más activas durante el aburrimiento son la corteza prefrotnal medial (mPFC),el lóbulo temporal medial (MTL), la amígdala izquierda, el hipocampo, el giro parahipocampal, la ínsula, la corteza cingular posterior (CCP) y el precúneo. Una particularidad de todas estas regiones es que han sido implicadas de un modo u otro en funciones como la metacognición, la sensación de uno mismo (self), la representación de estados emocionales, la teoría de la mente, ciertos tipos de memoria y diversos aspectos relaciondos con la neurociencia social (jucio de otros, valoración de estatus, prejuicios…).

La relación del aburrimiento con la DMN radica en que este representa un intento fallido de reclutar la red de control ejecutivo durante la monotonía. Es decir, el aburrimiento surge cuando la tarea a realizar requiere una atención activa y sostenida, pero es tan banal que no logra ningún tipo de implicación ni estimula la motivación en modo alguno.

Aquí es donde tiene que ver el componente de arousal. Si la relevancia o significación de la tarea no logra superar un umbral mínimo, la activación no será suficiente para mantener esa tarea a flote.

Por otra parte, parece que la baja actividad de esta red por defecto correlaciona negativamente con la actividad de la zona anterior de la ínsula. ¿Por qué esto es relevante? Por la segunda parte de la ecuación: el malestar.

La ínsula — y en especial la porción anterior — participa en multitud de funciones. Una de las más importantes es la gestión emocional. Este área es clave para interpretar y gestionar de manera eficiente la información emocional procedente, sobretodo, de señales internas. O sea, no tanto cuando nos dan un susto, sino como cuando nos asalta la culpa. La interacción con la mPFC, la amígdala y las regiones hipocampales forma parte de un sistema de procesamiento de información con carga afectiva.

Esta actividad explica ambos aspectos del aburrimiento: la baja activación y el afecto negativo. Cuando nos aburrimos, por ejemplo, leyendo un torrazo de blog, se falla en alcanzar un nivel de activación suficiente. Si se persevera en esta actividad al no tener más remedio, se genera un malestar subjetivo debido a la incoherencia entre el estado motivacional y la ejecución de una conducta concreta. En otras palabras, se manifiesta un conflicto entre «no quiero hacer esto que resulta absolutamente irrelevante para mí, pero aun así lo estoy haciendo».

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Imagen de la DMN a plena potencia (Fuente: Di Perri et al., 2014)

Y hasta aquí. Espero que os haya resultado interesante. En la próxima entrada, ¡comer por aburrimiento!

 

 


Bibliografía:

Raffaelli Q, Mills C, Christoff K. The knowns and unknowns of boredom: a review of the literature. Exp Brain Res, 2017. doi: 10.1007/s00221-017-4922-7.
Danckert J, Merrifield C. Boredom, sustained attention and the default mode network. Exp Brain Res, 2018. doi: 10.1007/s00221-016-4617-5.

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