Comer por aburrimiento

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(Fuente: The Oatmeal)

Una de las consecuencias más comunes del aburrimiento es el aumento de apetito. O mejor dicho, el aburrimiento induce a comer sin apetito. Es poco común encontrar una persona que no recuerde alguna vez que no haya picado algo por distrarse. Y curiosamente — o tal vez no tanto —, los productos y alimentos hacia los que se suele orbitar en estos casos no son los favoritos de los nutricionistas.

¿Por qué? ¿Qué tiene el aburrimiento que nos empuja hacia la comida?

El aburrimiento es una emoción negativa. No obstante, a diferencia de otras emociones negativas como la ira, el aburrimiento recordemos que cursa con bajo arousal (activación fisiológica). Esto puede parecer irrelevante, pero no lo es. La activación fisiológica facilita la priorización en la gestión de las emociones. Es una señal de «en este momento, no hay nada más importante». Las emociones negativas de bajo arousal como el aburrimiento, aportan toda la intensidad de la experiencia y ningún sentido de dirección. Y dado que somos organismos que buscamos de forma natural la calma, deshacernos de esa perturbación se convierte en un objetivo prioritario.

Ahora bien, ¿por qué comer, específicamente? Con el amplio abanico de posibilidades que existen, ¿por qué no elegimos iniciar otras actividades mucho más productivas?

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(Fuente: The Oatmeal)

Comer tiene dos características que lo sitúan en el podio del rango de respuestas disponibles para frenar el aburrimiento. El primer motivo es que resulta intrínsecamente reforzante. De forma orgánica buscamos aquellas actividades que nos resulten reforzantes y nos generen bienestar. Y no hay mucho más que añadir aquí. Es verdad que otras conductas como el ejercicio físico o el sexo son intrínsecamente reforzantes también, lo que me lleva al segundo motivo: comer requiere mucho menos esfuerzo.

Resuelta la cuestión de por qué comer cuando se está aburrido: es una conducta que, sin gran esfuerzo, aplaca una sensación negativa con una positiva 1.

Segunda cuestión: ¿por qué suelen ser los productos nutricionalmente menos interesantes los más elegidos? Long story short, aquellos alimentos ricos en azúcar, grasa (sobretodo saturada) y sal tienen mayor potencial reforzante y resultan más recompensantes. Así pues, ante la elección de comerte medio paquete de galletas oreo o un bol de arroz blanco o un apio, la elección está clara. Citando a unos grandes: «No hay competición».

Childhood-Obesity
«You know it. I know it. He knows it»

Porbablemente estéis pensando que menuda sarta de chorradas acabo de contar. Que conocéis a gente que no come cuando se aburre. Puede que vosotros o vosotras mismas no comáis cuando estáis aburridos o aburridas. También hay un motivo para esto.

Aunque no son muy numerosas, la mayoría de investigaciones en el terreno del aburrimiento y la comida paracen estar de acuerdo en que existe una cualidad que propicia usar la comida como respuesta al aburrimiento: la autoconciencia (self-awareness) elevada 2, 3.

La autoconciencia es un espectro sobre el que cada uno se sitúa. Puede variar a lo largo de la vida, pero suele ser bastante estable. Tiene mucho que ver con nuestra personalidad y con la forma de relacionarnos con los demás y el mundo que nos rodea. Básicamente (y que no se me enfade nadie, por favor), es cuánta atención se presta uno a sí mismo. Pero no en sentido vanidoso o egocéntrico, sino respecto a la facilidad con la que uno dirige la atención hacia las perturbaciones que nos asaltan.

Nuestro cerebro filtra y procesa la información como mejor puede, dando más o menos importancia a aquello que resulta relevante en nuestro propio contexto; con nuestra historia, nuestros objetivos, nuestros pensamientos… En general, somos capaces de atribuir una importancia coherente a cada uno de los estímulos de los que nos hacemos conscientes. Cada una de estos estímulos (un pincahzo en la tripa, un escozor en la pierna, un cruce de miradas con algún desconocido, la risa de alguien cuando hacemos un comentario…), de estas perturbaciones, tienen una importancia potencial. Si no, no hubieran pasado el filtro de la atención.

La autonciencia ayuda a mantener la perturbación presente el tiempo suficiente para evaluar cómo de importante es dentro de nuestra situación concreta. Así pues, las personas con autoconciencia elevada suelen presentar un umbral de atención mucho más bajo. Esto facilita que más estímulos sean susceptibles de ser percibidos. También tienden a mantener más tiempo en el presente estos estímulos (les presetan más atención) y normalmente les atribuyen una importancia mayor de la que probablemente se merecen. Las personas que se sitúan más arriba en el espectro de autoconciencia tienen más probabilidad de comer cuando están aburridas por el mero hecho de hacerse mucho más conscientes del malestar que conlleva y experimentar como más grave esa sensación de desasosiego y falta de significado que acarrea el aburrimiento.

Y ustedes ¿son más de papas o de galletas?

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