Mindfulness como estrategia para evitar comer por ansiedad

[NOTA: Hace un tiempo, el blog Rasgo Latente se puso en contacto conmigo para una colaboración. Les envié esta entrada que estaba preparando. Finalmente no se publicará ahí, por lo que la recupero para «Como decíamos ayer…» Quiero agradecer desde aquí a los editores de Rasgo Latente el tiempo que le han dedicado y los comentarios que han realizado, los cuales han ayudado a mejorar la calidad del texto]

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Imagina que eres un chaval de 23 años, estudiante de último año de ingeniería aeronáutica, sin hermanos, ni primos, que rara vez ha tenido trato con niños pequeños.Un día estás solo y llaman a tu puerta. Es el conductor del abarrotado autobús del Jardín de infancia que se acaba de quedar tirado enfrente de tu casa. Te dice que tiene que ir a buscar ayuda, pero no puede dejar a los enanos solos, por lo que te pide que te ocupes de ellos durante su ausencia.Lo más normal es que esta tarea provoque en ti una respuesta de ansiedad, se te acelere el pulso, te asalten las dudas y las preocupaciones, y te quedes bloqueado sin saber qué hacer.Estás experimentando estrés. Muy probablemente te resulte familiar la sensación.

Brevemente, lo que se denomina estrés es el resultado de la activación fisiológica provocada por la presencia de un estímulo cuya confrontación la persona no se ve capaz de superar tras una valoración entre la demanda presente y los recursos disponibles.De esta forma, la desaparición del estresor, bien sea porque uno se ve capaz de superarlo, bien porque este ya no esté presente, supone la vuelta a un estado fisiológico normal. Por otra parte, mientras no se resuelva este desajuste, el organismo mantendrá el nivel de activación suficiente para seguir haciendo frente a las demandas del entorno.

El proceso sería algo así:

stressresponse

Desafortunadamente, vivimos un momento que parece facilitar el mantenimiento de esta situación. Una sociedad que impone retos a superar difícilmente asumibles por nuestros recursos muchas veces: un ritmo de vida frenético, unas altas expectativas de logro, una priorización del refuerzo inmediato… Así, junto con otros, este grupo de factores ha provocado que para algunas personas el estrés se convierta en una suerte de ruido de fondo que acompaña el día a día.

Esto resulta problemático, ya que la presencia continua de este estado de activación fisiológica puede derivar en un conflicto, tanto interno como con los otros, además de desembocar en serias complicaciones para la salud, como problemas cardiovasculares, alteraciones del sueño o depresión.

Una de las dificultades principales de esta resolución es, precisamente, hacerse consciente de que se está bajo un proceso de estrés. Muchas estrategias de afrontamiento de estrés (o coping) son efectivas, pero su correcta ejecución requiere muchas veces poseer estrategias adecuadas de regulación emocional. Sin embargo, no todo el mundo cuenta con las herramientas necesarias para afrontar la ansiedad que acompaña este fenómeno, lo que en muchos casos promueve la aparición de estrategias poco adaptativas para regular la respuesta emocional. Una de estas estrategias es, por ejemplo, comer.

Afortunadamente, parece ser que las técnicas de afrontamiento arrojan resultados prometedores respecto a la reducción de la ansiedad y el estrés que pueden resultar en una conducta de ingesta desadaptativa. Sobre todo cuando se combinan con otras técnicas, tal y como concluye una revisión sistemática publicada en abril del año pasado en Eating Behaviors 1).

Como recogen varias revisiones 2,3, una de las prácticas más extendidas y que aporta más evidencia relativa a la conducta de comer emocional para lidiar con el estrés es la técnica de reducción del estrés basada en la atención plena (REBAP). Parece estar dando resultados positivos en este campo en particular.

En concreto, la REBAP consiste en prestar atención a uno mismo, los pensamientos, sensaciones y sentimientos en un momento concreto, sin realizar juicios ni buscar una respuesta a estos; es decir, en una actitud de aceptación.

Ejemplos que se basan en esta técnica para la reducción del estrés y mejora de las conductas relacionada con la ingesta se pueden encontrar en los estudios de Beshara y colaboradores, Tapper y colaboradores, o el que trato hoy con más detalle, de Nazia Raja-Khan.

El grupo de la Facultad de Medicina de la Universidad de Pensilvania, en su comunicación en la reunión anual de la Sociedad de Endocrinología, en San Diego, informa de una mejora en la conducta de ingesta disparada por ansiedad tras el entrenamiento en atención plena.

Raja-Khan y su equipo 4 entrenaron durante ocho semanas a 86 mujeres con sobrepeso y obesidad en uno de dos programas: REBAP o Educación para la Salud, un protocolo centrado en la comunicación de hábitos de vida saludables y una correcta relación con la alimentación.

Al inicio, al final y ocho semanas después de terminar el periodo de entrenamiento, se les extrajo sangre para medir diferentes variables bioquímicas relacionadas tanto con el estrés como con la obesidad. Tras la recogida de sangre las voluntarias rellenaron también cuestionarios para determinar su nivel de estrés y su relación con la comida.

foodmindful

Los resultados, tanto de los tests como de los análisis de sangre, muestran que en ambos grupos se mejoró el sueño, el estado de ánimo y la tensión psicológica, sin embargo, sólo en el grupo entrenado en REBAP se logró reducir significativamente el nivel de azúcar en sangre y mejorar la calidad de vida global, según los informes de las participantes.

Un dato curioso es que esta mejora se produjo sin que variase la tolerancia a la insulina, la presión sanguínea, el perfil lipídico o el IMC.

El hecho de que sólo se vea mejora en la regulación del nivel de azúcar plantea más preguntas que respuestas aporta. Falta mucho por explicar todavía. La práctica de esta técnica no es extraña en asuntos relacionados con el manejo del estrés y la ansiedad. Es más, existe evidencia que parece posicionarse a favor de los beneficios de la relajación y la meditación en el proceso cognitivo. Sin embargo, el comer emocional es una conducta que entraña procesos y compleja interacción entre diversos factores, tanto cognitivos como sociales y afectivos, y no está claro el mecanismo detrás de la efectividad de estas estrategias.

El camino que parece indicar el beneficio del entrenamiento en atención plena sobre el control de la ingesta deberá ser confirmado por más trabajos posteriores. Aunque no hay motivo para pensar que esta técnica no pueda resultar útil en la regulación emocional de las personas que tienden a comer por ansiedad, tal y como parecen apoyar las conclusiones de varias revisiones sistemáticas 5. Lo que resulta especialmente relevante dado que la sobreingesta calórica es uno de los principales factores para la aparición de la obesidad, una epidemia del s. XXI.

Las personas somos una especie emocionalmente muy compleja. No pretendo ponerme en plan Paulo Coelho, pero es importante conocerse bien a uno mismo y sus emociones. La educación en inteligencia emocional es tremendamente ventajosa a la hora de afrontar las posibles consecuencias que diversas situaciones generarán inevitablemente a lo largo de la vida.

Cabe hacer hincapié en que el tema está en pañales. Este es un estudio piloto y las conclusiones del mismo son que los datos se tienen que analizar en profundidad todavía. La idea detrás es la de plantear la posibilidad de estas estrategias como útiles y adyuvantes a tratamientos validados, no como alternativas aisladas. Pero, de nuevo, obviamente esto debe ser verificado con más trabajos. Claramente, el mindfulness no está ni de lejos lo suficientemente estudiado ni comprendido como para que se antoje si quiera una alternativa terapéutica, un tratamiento de elección por sí mismo. Aun así, no deja de parecerme curioso el intento de este grupo por evaluar la utilidad de esta estrategia como herramienta para reducir la ingesta causada por el estrés y así minimizar el riesgo de sobrealimentación y su dirección hacia el sobrepeso.

Comer por la ansiedad derivada del estrés es una de estas consecuencias. Sería interesante comprobar si existen cambios en el sistema nervioso central de estas personas, ya que parece que cada vez conocemos con más detalle los mecanismos cerebrales detrás de esta relación.

 

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Referencia:

Raja-Khan N, et al. Mindfulness-based stress reduction for overweight/obese women with and without polycystic ovary syndrome: Design and methods of a pilot randomized controlled trial. Contemp Clin Trials. 2015; doi: 10.1016/j.cct.2015.01.021.

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