Guionistas, directores y entrenadores

Ayer España perdió. Jugando con esquemas poco claros y con roles mal definidos. Varias de las personas con las que he hablado del baloncesto que está jugando la selección coincidimos en decir que, al parecer, juegan sin sistema. Y a mí se me ocurre un símil entre entrenadores, directores de cine y guionistas de cómic.

Entrenar, dirigir una película y escribir un guión de cómic se parecen en tanto que, para que tu visión de la obra se plasme, dependes de un tercer organismo: los jugadores, los actores y los dibujantes. Para esta comparación, propongo tres perfiles.
Perfiles de entrenador, los tres últimos que ha tenido la selección: Pepu Hernández, Aíto García-Reneses y Sergio Scariolo; perfiles de director, tres grandes: Gus Van Sant, Martin Scorsese y Steven Spielberg; perfiles de guionista de cómic: Stan Lee, Neil Gaiman y Alan Moore.
Las diferencias y similitudes entre estos personajes se basan, fundamentalmente, en el nivel de control que ejercen sobre la forma de trabajar de los terceros, quienes son, en última instancia, los máximos responsables del resultado final del ejercicio.
Así pues, Pepu, Van Sant y Lee, serían del tipo «esbozo el esquema y tú apáñatelas». Un tipo de intervención sutil, que idea y dibuja las líneas generales en que pretenden se desarrolle el asunto, pero dejan la mayor parte del proceso creativo a los protagonistas directos de la acción: jugadores, actores y dibujantes. Cuando adoptas un modelo así, has de saber si la gente con la que trabajas es capaz de adaptarse a un modelo tal. Hay gente que para rendir al 100% necesita unas directrices estrictas, que le digan cuál es su papel o qué se requiere de el/ella exactamente. Gente así, no encajaría en esta dinámica.
Por otra parte estarían Aíto, Scorsese y Gaiman, más del tipo «yo lo veo así, ¿tú cómo lo ves? ¿Y tú? ¿Y tú? Bueno, lo pensaré y a ver qué sacamos en conjunto que se acople a lo que tengo pensado para esto». Este estilo es más directivo, aunque a la vez más interactivo y participativo. No deja la responsabilidad total sobre los terceros, ya que asume gran parte de la misma respecto a la ejecución, pero deja libertad a quienes tengan que crear siempre y cuando aún se vislumbre la huella de los primeros.
Por último, estarían Scariolo, Spielberg y Moore. La forma que tienen de dirigir sus trabajos es muy directiva, con esquemas claros, poco ambiguos y muy concretos; especificando a cada momento qué se precisa y requiere de cada uno. Se le dice a cada jugador qué hacer, cómo y cuando moverse; a cada actor se le precisa el grado de expresividad de cada momento; al dibujante se le especifica qué va en cada viñeta, cómo encajarlo y de qué manera se ha de presentar la escena.
Ninguno de estos estilos es mejor que otro. En todos los casos hay ejemplos de grandes éxitos y no sería justo juzgarlos sin matices. Pero, entonces, ¿de qué depende que un modelo funcione mejor o peor en distintas circunstancias? ¿Por qué si el modelo de entrenamiento de Scariolo ha cosechado triunfos con equipos de menor calidad, no puede hacer jugar a la campeona del mundo a un nivel ad hoc? No tiene una respuesta fácil. Ni si quiera tiene una única respuesta. Pero cabe decir que cuando uno se acostumbra a un modelo, y encaja en ese modelo, un cambio en la dinámica que se ha desarrollado hasta el momento puede desestructurar completamente la forma en que se ha llevado a término varios éxitos. Un ejemplo claro es John Buscema, uno de los mejores dibujantes de comic-book que ha habido, a quien le costó muchísimo adaptarse a un proceso de creación que requería mucho más de implicación por su parte (el llamado Método Marvel). Y así, otro ejemplo claro puede ser el juego que está desarrollando la selección española de baloncesto; acostumbrada a un estilo menos directivo, más creativo por parte de los jugadores, menos táctico (que no técnico)… Más juego.
La verdad es que, simplemente, hay mitades que, aunque se gusten, no están hechas para estar juntas.

4 respuestas

  1. Pues como el real madrid con una retahíla de entrenadores…

    La comparación de directores y entrenadores vale pero la de los guionistas de cómics no puede apreciarse por la mayoría de nosotros, creo, jeje.

    Qué putada el otro día.

    Me voy a escuchar a Wagner, muahaha!

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *