Taurina y consumo de alcohol

¿Qué tal 2020? ¿Bien? Vaya año, ¿eh?
Bien, sigamos.

Hace poco anunciaba por Twitter la feliz publicación de un artículo de revisión sobre el papel de la taurina y el consumo de alcohol. ¿Qué es eso de la taurina? ¿Por qué es esto interesante? Bueno, voy a contaros un poco de qué va el artículo y, con suerte, resolver estas y otras preguntas.

La revisión, titulada «Alcohol mixed with energy drinks: what about taurine?» es un repaso a la literatura más relevante y actual de los estudios que exploran la relación de este aminoácido y el consumo de etanol (alcohol). Hay una cantidad considerable de trabajos que exploran la relación entre alcohol y cafeína (echadle un ojo a esta revisión, que está bastante bien y es de una colega 😉 ) y alcohol y azúcar. Desafortunadamente, no son tantos los que hacen lo propio con la taurina. Y esto, que le puede parecer interesante a tres, tiene bastante relevancia, ya que la taurina es uno de los ingredientes más comunes en las bebidas energéticas, las cuales suelen mezclarse frecuentemente con alcohol.

El alcohol es una droga que causa muchos, muchos problemas. En relación al tema de hoy, hay datos bastante sólidos que muestran cómo la mezcla de bebidas energéticas y alcohol provoca un incremento total de la ingesta de este último — que si mezclas alcohol con bebidas energéticas, ingieres más alcohol, vaya.

Los primeros estudios sobre la taurina y la conducta motivada por consumir etanol (que es la descripción más técnicamente apropiada de lo que estamos explorando) se llevaron a cabo en 1979 1 y concluyeron que la taurina reducía el consumo voluntario de etanol en las ratas. Desafortunadamente, estos estudios encontraban también una reducción de la ingesta de comida total, por lo que es difícil interpretar cuál fue el efecto aislado sobre el consumo de alcohol.

Bastantes años después (en términos de publicaciones), se empezó a jugar con la taurina y la dopamina. Dada la implicación de este neurotransmisor en la conducta motivada y la adicción, algunos se preguntaron si la taurina tendría un efecto sobre la liberación dopaminérgica en áreas relevantes para la búsqueda y consumo de etanol. Y ¡ah, la ciencia! Se encontraron resultados contradictorios.

Por una parte, ciertos estudios sugieren que la taurina modula positivamente los efectos del etanol por diferentes vías. Por ejemplo, parece que la administración intracerebral de taurina directamente sobre el núcleo accumbens provoca una liberación de dopamina en esta región similar a la que se consigue con 2.5 g/kg de etanol* 2. Otro resultado interesante sugiere que la taurina modula aspectos positivos y negativos del alcohol. Por un lado, parece que ante la misma dosis de etanol, en los sujetos con baja preferencia por el alcohol se libera más taurina en el núcleo accumbens que en sujetos con mayor preferencia 3 (ver párrafo anterior). Por otro lado, la taurina prevendría ciertos efectos adversos gracias a su papel regulador sobre la homeostasis del calcio, el cual está implicado en los mecanismos de acción del etanol 4,5.

No obstante, en estos experimentos la administración de etanol era intraperitoneal, lo que limita la interpretación sobre el consumo voluntario. Los humanos no nos administramos alcohol de esa forma. Al menos no habitualmente. Aun así, estos estudios dan pistas de por qué las bebidas energéticas tienen más potencial para incrementar el consumo de alcohol que cuando este se mezcla con refrescos u otros compuestos más tradicionales.

Humans be like

En el rincón contrario del cuadrilátero están los primeros estudios y los datos que muestran cómo la administración de taurina no aumenta la dopamina de manera significativa en otra región clave para el consumo crónico de etanol: el estriado dorsal 6. Es cierto que la discrepancia entre ambos hallazgos podría explicarse por cómo interactúan la taurina y el etanol para modular la liberación de dopamina en estas regiones. Al final, lo que realmente pone de manifiesto es que hace falta investigar más para salir de dudas.

Con esta misma idea debieron embarcarse Rianne Pulcinelli et al. en su último trabajo, «Taurine enhances voluntary alcohol intake and promotes anxiolytic-like behaviors in rats». Entre los estudios publicados en este artículo, describen cómo la administración crónica de 100 mg/kg** de taurina aumenta el consumo voluntario de etanol y produce un efecto ansiolítico a las dosis más altas de este alcohol. Curiosamente, otro estudio reciente, aunque anterior, obtiene resultados similares con una concentración tres veces menor de taurina. Cómo puede ser esto posible es una pregunta para futuras investigaciones que se atrevan a realizar un estudio completo de dosis respuesta y consumo voluntario. Hasta el momento, espero que esta revisión pueda ser útil como punto de partida a quienes pudieran estar interesados en perseguir este tema experimentalmente.

A continuación os dejo la tabla del artículo, por si os interesa.

Tarragon et al. Psychopharmacology, 2020 https://doi.org/10.1007/s00213-020-05705-7

* 2.5 g/kg de etanol es una dosis que ha demostrado consistentemente ser suficiente para provocar sensibilización conductual y aprendizaje reforzado.
** Una lata de RedBull(R) contiene aproximadamente 1 g de taurina.

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