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En los últimos años, el uso de videojuegos, entornos en 3D, realidad virtual, etc., ha experimentado un boom como herramientas terapéuticas dentro del tratamiento psicológico para determinados trastornos. Entre ellos, muchos que tienen que ver con alteraciones del estado de ánimo, como la ansiedad o la depresión.
Ayer leí una nueva aportación a este corpus tecnológico. Sin embargo, algo que hace este juego diferente al resto es que ha sido desarrollado por una estudiante de la Universidad de York, en el marco del programa Dames Making Games.
Kara Stone es la creadora de MedicationMeditation, un videojuego que trata de ser una herramienta terapéutica para los trastornos depresivos y de ansiedad. En palabras de la creadora, la idea del videojuego es hacer a los jugadores conscientes de sus propios cuerpos. Tonos de color carne, imágenes pixeladas y multitud de referencias a las formas del cuerpo humano, MedicationMeditation es una compilación de actividades que sin final.
Actualmente está formado por cinco minijuegos que intentan recrear rituales, dinámicas y rutinas recurrentes en las personas con trastornos del estado del ánimo.
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«Respirar» (breathe) requiere alinearse con un par de pulmones animados, coordinando veinte respiraciones con movimientos del ratón (click, arrastra y suelta).
En «Tomar» (take), indicados por las manecillas de un reloj que no paran de dar vueltas, se marcan tiempos específicos en los que el jugador tiene que tomar una dosis.
«Afirmar» (affirm) presenta varias frases que el jugador debe leer y repetir en voz alta. Frases como «Hoy lo he hecho lo mejor que he podido» aparecen escritas en el dibujo de un antebrazo, a modo de versos de karaoke.
«Pensar» (think) es, según la creadora del juego, la actividad más abrumadora. En ella, el jugador debe intentar llevar la cuenta del número de pensamientos que se le cruzan por la cabeza durante un minuto, algo nada fácil ni placentero al principio, según Stone.
Por último, en «Hablar» (talk), jugador y terapeuta están representados como dibujos: una oreja el primero, una boca el segundo. Sin embargo, Stone hace mucho hincapié en que su intención no es que el videojuego sustituya la psicoterapia. Para ella, no se trata de un juego de autoayuda, sino más bien un acercamiento personal a la experiencia que el juego supone.
Todo este tipo de estrategias e iniciativas me parecen estupendas. Todo aporta a la hora de concienciar y acercar a la población los trastornos mentales. Sin embargo, no hay que olvidar que estas herramientas no han pasado de momento un proceso de validación que permita afirmar sin miedo que son, efectivamente, útiles en lograr su objetivo de mejorar el estado de ánimo de las personas afectadas. Los trastornos psicológicos son algo muy delicado, y calcular mal la intervención, aún con la mejor intención, puede ser incluso contraproducente.
Pero no quiero ser pesimista. Vuelvo a repetir que me alegra ver cómo este tipo de programas salen adelante. Aunque MedicationMeditation claramente necesita mejorar tanto en forma como en contenido, la idea que hay detrás, la intención y el trabajo, me parecen algo a aplaudir.
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2 respuestas
No sé si no he entendido demasiado bien el tipo de juegos, o el objetivo de ellos, pero me parecen algo «absurdos». En los trastornos del ánimo, si algo caracteriza a los y las pacientes es su baja actividad y su apatía. Desde el enfoque cognitivo-conductual, el o la paciente es importante que trabaje, que elabore y crea en su trabajo, que se implique, por mucho que le cueste. Tener un videojuego que p.e. te «cree» los pensamientos positivos, no me parece algo positivo, ya que se reduce la responsabilidad del/de la paciente; o que otro sea contar los pensamientos negativos, no lo veo con ningún objetivo terapéutico, ya que lo importante es la reestructuración, y contarlos, desde mi punto de vista (eso siempre), puede incluso empeorar cuando se es consciente de la gran cantidad de pensamientos que se pueden tener, y más sino se justifican con el momento en el que la persona esta, o que son debidos a su trastorno. Con este tipo de «herramientas» creo que hay que ser muy cautos. Hacer consciente a un/una paciente para mi mejor que un/una terapueta y las tareas individualizadas que él/ella puede diseñar para su paciente, no lo hace, ni lo podrá hacer un videojuego.
Estoy totalmente de acuerdo: hay que ser cautos. Espero que no se me haya entendido mal, no defiendo para nada la automedicación psicoterapéutica. Creo, como tú, que estas herramientas no sustituirán nunca la importancia de la psicoterapia, ni el trabajo del paciente. Aún así, también creo que hay que romper una lanza por la gente que intenta aportar su granito de arena a este respecto.