Mensaje de un condenado

Acabo de leer un artículo que trata sobre las últimas palabras de varios condenados a muerte, justo en el momento antes de su ejecución. El artículo no está mal, pero no es mi idea entrar a debatir la ética de la pena de muerte. Simplemente, vengo a comentar algunos puntos del mismo. En concreto, la Teoría de Manejo del Terror (Terror Management Theory) y un enlace que se facilita en el texto, que me ha llamado mucho la atención.

La TMT fue enunciada por primera vez por los psicólogos sociales Greenberg, Pyszczynski y Solomon, en 1986, inspirados por los trabajos del antropólogo Ernest Becker sobre dos aspectos de la vida de las personas: ¿por qué tiene la gente la necesidad de sentirse bien consigo misma? Y ¿por qué la gente tiene tanta dificultad en llevarse bien con otros diferentes?

La idea de la que parte este modelo es que las personas poseemos una fuerte motivación por evitar y poner fin al desasosiego de saber que somos seres vulnerables, mortales. Según esta teoría, los acontecimientos que desencadenan el miedo a la muerte inician complejos mecanismos de afrontamiento, tanto emocionales como cognitivos. En particular, parece ser que esto lo hacemos dando más importancia a los sistemas de creencias (formas, esquemas de ver y comprender el mundo), los cuales llenan la vida de significado, y a las personas que se adscriben a ellos.

Desde su propuesta, la TMT ha generado una gran cantidad de datos empíricos no sólo acera de la naturaleza del amor propio y los prejuicios, sino también acerca de gran variedad de formas de comportamiento social. Hasta la fecha, se han realizado más de 300 estudios en 12 países distintos sobre temas relacionados con la agresión, estereotipos, necesidad de estructura y significado, psicopatología, preferencias políticas, creatividad, sexualidad y atracción, apego romántico e interpersonal, autoconciencia, religión, identificación grupal… Todos bajo la perspectiva de este modelo. En este sentido, la TMT explica muy bien, por ejemplo, las revelaciones tras sobrevivir a un accidente mortal, o el acercamiento a la religión, o a los valores más tradicionales a medida que uno se va  haciendo viejo, aún cuando es posible que en toda la vida se haya mostrado un comportamiento así.

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La segunda cosa que quería traer es este enlace al Departamento de Justicia Criminal de Texas.

En esa página se puede acceder a la ficha de los condenados a muerte, y ver varios de sus datos sociodemográficos, como el sexo, la raza, la edad…

Simplemente eso. Curioso, ¿no?

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El artículo, aquí.

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