Hace un tiempo, Nature publicó un artículo que cubría la polémica sobre el uso de suplementos vitamínicos; su necesidad real, su eficacia, la industria detrás… Con evidencia que apoya tanto una posición a favor como en contra de la eficacia para la salud de estos suplementos, digamos que el debate sigue abierto.
Aquí podéis visitar la entrada que hice al respecto.
El tema no ha dejado nunca de estar en el punto de mira de los expertos, pero parece que el tema ha dado o está a punto de dar un giro.
Investigadores de la UC San Diego y la Universidad de Creighton han puesto en cuestión la dosis diaria de vitamina D recomendada (DDR) por el Instituto de Medicina de la National Academy of Sciences. Según los investigadores, la NAS subestima en más de 10 veces las necesidades diarias de esta vitamina.
En una carta publicada la semana pasada en la revista Nutrients, Ceric Garland y su grupo confirman en su propia muestra un error de cálculo identificado previamente por otros investigadores en una población distinta 1.
Tras examinar los datos, ambos estudios concluyen que la dosis recomendada es sustancialmente inferior a las necesidades diarias reales de esta vitamina, lo que tiene un impacto directo en la salud pública, tanto en la prevención de la aparición de trastornos relacionados con la falta de vitamina D como en el mantenimiento de un buen estado de salud.
Es cierto que una buena alimentación aporta un nivel satisfactorio de esta vitamina, aunque la dieta sólo da cuenta de una de las dos formas de este lípido: la D2. Los rayos ultravioleta son la fuente principal de la segunda forma, la D3 (razón por la cual se cree que existe relación entre la depresión estacional y la falta de esta vitamina).
Ambas son necesarias para el correcto funcionamiento del organismo y asegurar un buen estado de salud. Sin embargo, mientras que la luz del sol es una variable difícilmente controlable, la dieta sí lo es. Y con los problemas cada vez más acuciantes relativos a la calidad de la alimentación, la preocupación sobre el correcto equilibrio y aportación de diferentes nutrientes está totalmente justificada.
Personalmente, opino que la solución no pasa por seguir comiendo mal y añadir suplementos vitamínicos, pero mientras las políticas de educación nutricional y las campañas pro salud sigan sin tener (suficiente) efecto, es el menor de los males.
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