Preludio y azafrán

Es como pensar en alto.
Como si estuvieras en campo abierto y te pusieras a andar a ciegas. Sabes que no hay nada con qué tropezar, pero aún así tanteas con los brazos buscando una referencia.
Es curioso cómo la mayoría de personas te dicen que el segundo sentido más importante es el oído, pero cuando pierden la vista van tocándolo todo en vez de pararse a escuchar.
A mi me pasa eso muchas veces. Y me jode. Ya lo creo que me jode.

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