Envejecimiento y salud (2 de 5): procesos psicológicos

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El envejecimiento cerebral es uno de los aspectos más relevantes del proceso de envejecimiento, como así lo revela el gran interés y recursos invertidos en el estudio de los trastornos y enfermedades neurodegenerativas asociadas a la edad. En parte, debido a que un decaimiento en su función puede provocar unos efectos muy llamativos en la conducta de las personas que las sufren. Sin embargo, ni todas las personas presentan afecciones con la edad, ni estas afecciones aparecen de forma igual. Cada dominio psicológico puede verse afectado de distinta forma, aunque sí existe cierta coincidencia en torno a las cualidades más observables. Dada la imposibilidad de revisar todos y cada uno de estos aspectos, este apartado se centra en la atención, la memoria, el lenguaje.

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Procesos psicológicos en el envejecimiento
Procesos psicológicos en el envejecimiento

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Atención

 

La atención se puede definir como el proceso psicológico que permite centrarse selectivamente en un aspecto del ambiente, obviando el resto, y también como la principal distribuidora de los recursos de procesamiento mental 1. Como la mayoría de habilidades y capacidades, la atención se ve afectada por la edad de forma natural. Sin embargo, del mismo modo que se pueden diferenciar distintos tipos de atención, no todos los tipos se ven igualmente afectados en el envejecimiento. Por diferentes estudios se sabe el tipo de atención que principalmente se ve afectada con la edad es la atención selectiva 2. Esto hace, por ejemplo, que sea más difícil cada vez la discriminación entre estímulos relevantes e irrelevantes.

Sin embargo, a pesar de que cierto grado de declive es esperable y se considera normal, no quiere decir que no pueda intentar evitarse en gran parte.

Diversas investigaciones demuestran que a pesar de esta pérdida de capacidad selectiva, los mayores son igual de eficaces que los jóvenes cuando se trata de identificar estímulos y distractores familiares 3. Por tanto, en la medida que se quiera intentar fomentar este tipo de atención, puede suponer de gran ayuda un programa de entrenamiento mental que haga hincapié en esta habilidad en concreto.

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Memoria

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La memoria asociada al envejecimiento es un tema que ya se ha tratado en el blog con anterioridad (aquí, por ejemplo). De forma similar a lo que ocurre con la atención, la memoria se ve afectada por la edad. Sin embargo, al igual que la primera, la memoria tampoco es un proceso singular. Existen varios tipos de memoria, los cuales pueden o no verse más afectados con el paso del tiempo 345.

Existe una gran preocupación en torno al tema de la memoria y la edad, ya que en la mayoría de enfermedades neurodegenerativas que presentan demencia, la memoria es uno de los dominios más manifiestamente afectados. Así pues, no es raro ver que muchos familiares se alarman ante puntuales fallos en la memoria, temiendo que sean síntomas de algo mucho peor por venir. Es cierto que a partir de determinada edad se debe estar más alerta sobre según qué cosas, pero no de forma diferente a como se aumenta la alerta con respecto a la hipertensión, la próstata o los pechos. Sin embargo, cuando se trata de la memoria (y de procesos psicológicos, en general), el exceso de alarma parte de cierto desconocimiento acerca de cómo funciona este dominio. Algunos de los estereotipos creados alrededor de la memoria son, por mencionar algunos, que los frecuentes olvidos de las personas mayores se deben a la pérdida constante de neuronas, llega un momento en que se demasiado viejo para mejorar la memoria, o que los fallos de memoria de los adultos mayores anuncian el comienzo de la enfermedad de Alzheimer. 

No es extraño escuchar alguna de estas afirmaciones. Sin embargo, la ciencia parece no estar muy de acuerdo con esto. Varias investigaciones demuestran que la pérdida de memoria, si ocurre, es únicamente en determinados dominios, como la memoria episódica, no de forma unitaria 6. Estas lagunas son un fenómeno normal, visible también en adultos jóvenes, y no son por sí mismas síntomas de deterioro cognitivo severo. Como estrategia, se suele acudir al hecho de que las personas con un estado cognitivo no deteriorado, son capaces de recordar la información si se le presentan claves. Es decir, son capaces de reconocer el olvido.

La memoria es un proceso. Requiere una percepción adecuada, atención, motivación y esfuerzo. No se debe dar por supuesto que toda la información va a ser almacenada de forma automática. Aparte, existen varias estrategias para fomentar estas habilidades. Una de ellas es, por ejemplo, intentar hacerse consciente en todo momento de la tarea que se está realizando. Es decir, maximizar la atención sobre la tarea. Por otra parte, es necesario hacer hincapié en que la vejez no implica el declive inevitable de este proceso cognitivo 7. Y ni siquiera cuando lo hace es de manera global 8. A este respecto, son alentadores varios estudios que así lo demuestran. Por ejemplo, se ha demostrado que en la vejez se sigue produciendo neurogénesis 9, o que la memoria semántica no sólo no empeora, sino que mejora con la edad 10.

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Lenguaje

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La evidencia clínica y subclínica dice que en el envejecimiento, el lenguaje, entendido como capacidad de comunicación, no se altera de manera significativa. Es posible que en muchos casos pueda aparecer cierta dificultad en la expresión o comprensión de determinadas situaciones, pero los problemas de lenguaje suelen estar relacionados con alteraciones que, apareciendo con la edad, no tienen en esta su causa 11.

No obstante, es cierto que esto es más evidente en unos aspectos que en otros. Mientras que los problemas de comprensión, en caso de manifestarse y convertirse en la tónica habitual de la persona, suelen estar relacionados con la pérdida sensorial o un procesamiento de la información más lento, los problemas asociados a la producción del lenguaje sí están frecuentemente vinculados a ciertos aspectos concretos del deterioro cognitivo 12. La mayoría de las dificultades en el lenguaje que se observan en la vejez pueden ser explicadas acudiendo a las diferencias que existen entre los distintos componentes del lenguaje y la complejidad del entorno comunicativo en que el anciano se encuentre. Según la situación, puede ser más frecuente la dificultad al acceso léxico, mantener una sintaxis correcta, o elaborar una argumentación estructurada en un discurso lógico 13.

Sin embargo, hay que recordar que estos problemas no son exclusivos de la tercera edad, ya que muchos adultos jóvenes a menudo encuentran también dificultades para mantener estas funciones en perfecto estado ante situaciones peculiares. Aún así, existe un fenómeno del lenguaje asociado a la vejez que pocas veces se examina con la consideración debida. Se trata del habla para mayores (elderspeak).

Más que un problema de la vejez, el habla para mayores se trata de un fenómeno que ocurre en entornos y situaciones de distinta índole en que el mayor puede encontrarse con cierta frecuencia. Este fenómeno se caracteriza por el uso de un tono y volumen de voz exageradamente impostada, una simplificación del vocabulario innecesaria, alto número de repeticiones, restricciones de temas y abuso de términos cariñosos 14. Aún cuando se hace con la mejor intención de facilitar la comprensión del mayor, este tipo de habla es contraproducente.

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Viñeta que refleja el habla para mayores (elderspeak, en inglés). En la imagen, una mujer enseña a otras cómo decir palabras comunes “en anciano” (Trad. «Hoy vamos a aprender un nuevo idioma»)
Viñeta que refleja el habla para mayores (elderspeak, en inglés). En la imagen, una mujer enseña a otras cómo decir palabras comunes “en anciano” (Trad. «Hoy vamos a aprender un nuevo idioma»)

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Existe evidencia de que el habla afectiva es beneficiosa en el trato asistencial en adultos con demencia 15. Nadie duda de que es imprescindible practicar el habla constructiva para mejorar las habilidades de comunicación interpersonal, pero esto requiere que el habla y el discurso transcurran de forma natural, organizada y con constructos y esquemas no artificiales.

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En resumen, no cabe duda de que la edad tiene un efecto sobre diferentes y muy relevantes procesos psicológicos, que afectan tanto a la estructura como a la función del dominio cognitivo. Sin embargo, estar alerta no implica ser alarmista. La pérdida de funciones es algo normal que muy probablemente todos suframos en el futuro (si no se está notando ya). Lo que hay que saber es cuándo una señal debe tenerse en cuenta, y no tener prejuicios ni temor a afrontarla como se merece. El deterioro cognitivo es una de las cosas que más imposibilita en el día a día, pero por suerte es también una de las que más fácil prevención presenta si se encara a tiempo.

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