Almidón y ropa sucia

– Nada. No haremos nada. Enrocamos.
– … Con el debido respeto, señor, creo que eso es una cagada como la copa de un puto pino.
– Por mí, como si te quieres cagar en el maizal dónde fuiste engendrado, tarugo. Si no te gusta lo que aquí se cuece, bien podrías haberte quedado en casa y abrir un bar de carretera y pasarte la puta vida sirviendo pastel de manzana a «Joes» y «Sheryls» en el puto medio del puto Arkansas, en vez de meterte en este agujero de sociópatas.

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